La demanda energética y el diseño arquitectónico.
Arq. Claudio Delbene,
Sursolar.com.ar
La crisis energética a nivel global y el constante aumento de la demanda de energía exigen una reflexión y una toma de conciencia desde todos los ámbitos, ya que, los recursos que actualmente se utilizan impactan negativa y directamente sobre el planeta, ya deteriorado por el abuso y la falta de previsión.
Desde la arquitectura se pueden hacer aportes a la solución de este problema implementando mejoras en construcciones existentes para reducir el consumo en climatización, también, modificando o adaptando las costumbres en el uso. Pero el mayor aporte se puede alcanzar con nuevos criterios de diseños que contemplen las condiciones de clima local, forma arquitectónica y características de la envolvente edilicia, obteniendo como resultado una construcción que demande menos energía para lograr los niveles de confort deseables.
El diseño bioclimático considera numerosas variables, partiendo de la adecuación de la arquitectura al clima del lugar a través de un estudio específico, y una serie de pautas y estrategias a implementar que reducen la brecha para proporcionar espacios termicamente agradables a las personas que lo habitan. La incorporación de estos conceptos, entre otros, durante el proceso de diseño, implica el desafío de una arquitectura con mejores condiciones de habitabilidad en espacios interiores y exteriores.
Desde la base del acondicionamiento natural del edificio, que incorpora el aprovechamiento y/o la protección solar, la ventilación y la iluminación natural, la tecnología de los cerramientos y la eficiencia energética, el diseño bioclimático permite utilizar el acondicionamiento térmico artificial (uso de gas, electricidad, etc.) de forma complementaria.
Haciendo un estudio de las condicionantes climáticas del lugar de emplazamiento de un proyecto, por ejemplo, trayectoria del sol para esa latitud y materiales disponibles en el sitio, entre otros temas, se pueden hacer análisis parciales e interrelaciones para pautar condicionantes en el proceso de diseño que tengan en cuenta el uso y control de las posibilidades existentes en la naturaleza, con el objetivo de reducir los impactos de la nueva obra en el medio ambiente. Determinando la disponibilidad de dichos recursos y de las condiciones de confort natural de cada lugar, una primera síntesis de las variables factibles que se deben manejar con el diseño son los requerimientos de calor o de refrescamiento a lo largo del año. Es así que en un territorio tan variable en latitudes y diversidad de climas como nuestro país, se pueden encontrar distintas regiones, indicadas en el mapa de las zonas bioambientales de la República Argentina según la Norma IRAM 11603.
El conocimiento de la geometría solar, las características del clima y microclima, vientos, el comportamiento y variaciones de estos factores durante el día y en distintas épocas del año, y junto a las propiedades térmicas de los elementos disponibles en el mercado, posibilitan proponer una morfología y materialización basada en una serie de conceptos que se resumen en pautas y estrategias a tener en cuenta al momento de diseñar.
A modo de ejemplo, y entre algunos puntos factibles de análisis, la simple ubicación de un local y su aventanamiento puede aclarar las ventajas de considerar el medio como un factor a tener en cuenta, para reducir la demanda de energía al momento de diseñar. La ventana, considerada un sistema de ganancia solar pasivo, permite variar las condiciones y comportamiento de un espacio según su orientación. La incidencia del sol sobre la superficie vidriada a lo largo del día redunda en el calentamiento del espacio interior. El mismo, condicionado por la variación de la temperatura exterior (temperatura media minima a las 6 hs. y media máxima a las 14 hs.), puede presentar importantes y valiosas ganancias de calor durante la mañana y potencial sobrecalentamiento en las horas de la tarde. Para ventanas con leves desviaciones de la orientación Norte, existen alternativas para favorecer el asoleamiento interior y la protección solar.
La mayor altura del sol en verano facilita el control solar a través de aleros, y su menor altura en época invernal facilita su ingreso al interior. De este simple análisis se puede pautar las necesidades de asoleamiento o protección y cuales son las orientaciones óptimas y el diseño de sistemas para realizar el control del ingreso o no de sol en el espacio interior.
Otro factor importante a analizar es el viento y su protección en climas fríos o secos y el aprovechamiento de brisas en cálidos húmedos, para permitir el refrescamiento a nivel sensible de la temperatura. Se puede hacer un análisis de disponibilidad del recurso en el lugar en base a datos meteorológicos estadísticos para poder caracterizarlo y determinar su potencial impacto en el edificio, positivo o negativo, según época del año. En épocas frías, será importante contar con espacios exteriores con sol y protegidos del viento. En verano, las temperaturas medias y medias máximas (en horas de la tarde) suelen escapar al rango de confort, por lo tanto algo de protección solar (pérgolas o espacios semicubiertos) serán muy útiles. En el interior del edificio, el control selectivo de las brisas o la protección total en climas fríos, suelen ser decisiones que acompañarán al diseño desde las primeras ideas morfológico funcionales.
Será importante que cada medida a tomar aporte a la optimización del diseño para lograr un producto que permita acercarse en forma natural a niveles de habitabilidad aceptables en el interior y en los espacios exteriores. Una arquitectura que reduce la demanda de energía para lograr confort y se complementa con fuentes renovables, sin duda, aporta al equilibrio ecológico de nuestro castigado planeta.
Arq. Claudio Delbene, Arquitecto UBA. Docente e investigador FADU UBA. Consultor en diseño bioambiental. Asesor en aspectos bioambientales en proyecto final, carrera de Arquitectura, U. Belgrano. Maestría (tesis en desarrollo) en Energía Renovables en Arquitectura y Urbanismo, tema “La Ciudad Sostenible”, Universidad Internacional de Andalucía, España.








