El anexo energético de 20 MW en Rafaela es una “improvisación para resolver el problema”.
Así lo definió el especialista en el área de recursos, Ing. Daniel Bouille, antes de disertar sobre el uso eficiente de energía. En la Argentina la falta de políticas públicas desde hace dos décadas, determinan que actualmente haya que “correr detrás de la demanda”.
Por invitación de ACDICAR Agencia de Innovación y Desarrollo, en el marco del Programa de Competitividad de Cluster de la Región Central de la provincia de Santa Fe del Banco Interamericano de Desarrollo, llegó ayer a la ciudad el Ing. Daniel Bouille, vicepresidente de la Fundación Bariloche y especialista en el tema energético. Previo a la conferencia “El uso eficiente de la Energía: barreras, oportunidades y acciones”, en su diálogo con los medios Bouille tocó un tema de interés local, como lo es la añadidura de un generador de 20 MW a la Estación Transformadora Oeste de la Empresa Provincial de la Energía.”Este módulo que es alquilado, desde el punto de vista energético, esta planta es la más ineficiente, la más inadecuada, la menos aceptable, pero se coloca porque implica tratar de satisfacer la demanda, siendo una acción de muy corto plazo, vinculada a la falta de planificación y de inversión que hubo en el sector”, aseguró Bouille sobre el anuncio que se conociera el pasado 9 de Julio en boca del gobernador Binner.
“Esta planta de 20 MW o la barcaza que dicen que van a instalar en frente de Santa Fe o Santo Tomé, son opciones que implican un nivel de improvisación para resolver el problema, pero la solución real necesita de inversiones”, argumenta.
La problemática energética generalizada que sufre el país acarrea consecuencias de la desatención de al menos las últimas dos décadas.
Con una fuerte influencia en toda la infraestructura nacional del gas, las insuficientes redes troncales de transporte y la caída en la producción, “son consecuencia de las políticas públicas del pasado y la falta de corrección en las políticas públicas recientes”, ya que lo que se hace ahora es “correr detrás de la demanda”.
El crecimiento en el consumo precisa de inversiones, que a su vez necesitan tiempo para efectivizarse, por lo que con la expansión actual se necesita “una planta de mil MW cada año, similar a las que entraron en actividad en Timbúes y en Campana, pero cada año”.
En el terreno de la energía eléctrica, la desinversión se dio desde 1999 hasta 2006, pero con la desventaja de haber perdido la capacidad de reserva que aún se tenía sobre el final de la década pasada, que debe rondar el 30 por ciento sobre un total de 23 mil MW respecto al sistema eléctrico argentino, que quedó al límite ya en 2004 con la reactivación industrial.
Si bien no se culpa a la gestión Kirchner por el colapso energético, si se le endilga la desatención del tema, que no se cubre con el famoso Plan Energía Total, que tal como indicó el Ing. Bouille “es un sistema dinámico, el cual va sufriendo nuevas resoluciones”, con esta transformación lo que se hace es “evitar que el sistema energético, si bien está prohibido usar la palabra crisis, entre en colapso”, esto se entiende como la posible incapacidad de abastecer al sistema, incluyendo a los usuarios no interrumpibles, como lo es el caso de los clientes residenciales.
En cuanto al gas, las fallas de desinversión se dan en el plano del transporte por gasoductos troncales, desde que se trasladó la explotación a manos privadas; y al igual que con el petróleo, la falta de exploración es que lo retrasó al sistema nacional, todo porque los contratos no indican esa responsabilidad como obligación.
“Lo que más cuesta en la industria del petróleo es encontrarlo, porque explotarlo, refinarlo y distribuirlo cuesta poco”, lo cual da un parámetro de la falta de perforación actual de un promedio de 37 pozos al año, en comparación con la tarea nacionalista de la antigua YPF que oscilaba entre cien y 120 perforaciones anuales. Esto determina la baja de reservas que ahora se estima en siete años y para 2010, a este ritmo, se podría importar petróleo. He aquí la ventaja competitiva que halló Brasil al disponer desde el Estado una política exploratoria y que hoy tiene sus amplios frutos de hallazgos petrolíferos.
Viento, sol y granos
La mayor falencia Argentina se sitúa en el ámbito de la generación de energía eléctrica, sin embargo se habla siempre de alternativas que en la práctica resultan anexas.
Por razones técnicas y económicas no prosperan en el país la instalación de parques eólicos, “el recurso es altamente disponible, pero coincidimos en que el problema que tiene la Patagonia es que posee la energía, pero no las personas. Eso significa líneas de transmisión de alto costo, para traer esa energía hasta los centros de consumo”, indicó el Ing. Bouille. Es posible este desarrollo, siempre que se desarrolle el sistema anexo de transporte, continuando el gas natural en la competencia de costos como el más económico en la generación de energía y por la asociación de tecnología de bajo costo también, para su utilización.
En el caso de la energía solar “se puede aprovechar de forma descentralizada, no en instalaciones a gran escala”.
La realidad es que las fuentes renovables de energía “pueden llegar a ser un complemento de las fuentes convencionales de energía, no tienen capacidad para sustituirlas”, por lo tanto hay que seguir trabajando para el desarrollo de un sistema integral más amplio en petróleo, carbón y gas natural, ya que por ejemplo, con los biocombustibles, implementando la totalidad de las capacidades productivas mundiales, hoy se puede llegar a cubrir poco más del cinco por ciento de las necesidades del planeta, lo cual lo torna irrisorio.








