Eficiencia energética: Ahorro y confort en arquitectura.
Arq. Susana Eguia
SurSolar
La cuestión energética ha sido reconocida por muchos profesionales como crucial a varias consideraciones técnicas, económicas y ambientales. Un gran número de desarrollos ambientales y políticos han indicado que la energía es en general un vehículo de progreso, creando mejores standards de vida. Asimismo, ha habido muy pocas exploraciones sobre la dimensión ambiental de la arquitectura. Así como un asunto pertinente a la arquitectura, la consideración de la energía es inusual.
El uso intensivo de energía caracteriza la era industrial. El diseño, construcción y operación de los edificios comerciales y residenciales han estado basados totalmente en la economía y en los beneficios de corto plazo. Muchos de ellos han sido diseñados y construidos inadecuadamente, requiriendo mucho mantenimiento y consumo de energía, una directa consecuencia es que la polución ambiental se convirtió en un inevitable producto de este desarrollo. El mercado financió empresas con la prospectiva de que durarían 20 o 30 años, después de los cuales ellas se convertirían en completamente inoperantes muy costosas para su operación.
Es necesario remarcar que un edificio en un contexto no puede ser aislado de su relación con la energía del ambiente, desde su etapa de construcción. El medio ambiente construido se ha convertido en un consumidor de energía en diversas formas como también en un agente productor de deshechos y contaminación.Lamentablemente, aún no hay aún soluciones al dilema. Solamente educación, regulaciones y legislaciones pueden impulsar o forzar a políticas relativas al ambiente y a la energía.
Posiblemente una nueva fase en la evolución de la arquitectura y el urbanismo se halla en camino – la incorporación de los principios de sostenibilidad ecológica como una última causa y práctica general. El enfoque del Diseño Bioclimático puede aportar a este avance, con propuestas edilicias y urbanas, más armoniosas con sus entornos, posible de operar con adecuadas cantidades de energía.
Se puede afirmar que en una escala global, se están haciendo esfuerzos por optimizar el uso de recursos. Los recursos energéticos deben ser centrales en las decisiones de los arquitectos y las investigaciones recientes en energía, tanto renovables como fósiles, muestran las posibilidades de incrementar el confort y la eficiencia de los servicios, con considerables mejoras en el comportamiento edilicio.
La oportunidad de considerar la conservación de energía durante el proceso de construcción y uso del edificio, implica por parte de los diseñadores considerar no solamente los requerimientos energéticos para la operación del edificio, sino también durante su ciclo de vida completo, incluyendo la energía contenida en materiales y componentes.
La eficiencia energética ya no es una actitud opcional de diseño, sino que se ha convertido en un prerrequisito para la profesión del diseño. La necesidad de diseñar edificios que consumen menos energía aumenta a partir de presiones externas: progreso en la legislación sobre las exigencias en el comportamiento energético edilicio, incrementado la demanda en las instituciones profesionales en el área de comportamiento energético.
La energía ha permitido no solamente la evolución de la arquitectura, sino también la evolución en el estilo de vida y confort interior fuertemente caracterizado por el mundo moderno.
La concientización es fundamental para adquirir o cambiar hábitos. Así interesarnos y comprometernos con nuestras dificultades energéticas, difundir los conocimientos y las estrategias para ahorrar energía, permiten generar el efecto multiplicador necesario para lograr desde el rol del profesional de la arquitectura el aporte para reducir la crisis de energía.








