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2 de Mayo, 2008

Confort térmico y ahorro energético.

A la hora de pensar en calefacción es sumamente importante hablar de confort térmico y ahorro energético. La autorregulación del clima, la automatización de la temperatura en el hogar y demás aplicaciones ofrecen un nuevo concepto de manejo para el usuario, el mismo nos garantiza comodidad y confort.


En lo que se refiere a viviendas unifamiliares o multifamiliares, la tendencia nos lleva hacia los sistemas centralizados, que permiten climatizar en forma pareja toda la casa, sin perder la autonomía de cada ambiente. Climatización por agua a través de calderas individuales o centrales para todo el edificio con controles de temperatura por unidad de vivienda; pisos radiantes eléctrico y sistemas de aire acondicionado VRV, entre otros, son los más utilizados.

Los sistemas individuales como caloventores o calefactores; los radiadores eléctricos y equipos de aire acondicionado individuales también tienen su nicho en el mercado actual. Estos equipos permiten al usuario cubrir rápidamente la necesidad sin depender de una instalación y con una inversión inicial menor al de un sistema centralizado.

El ahorro energético y el respeto por el ambiente son la base de nuevos desarrollos. Si bien adoptar sistemas de calefacción de bajo consumo requiere casi siempre una mayor inversión inicial, ésta se amortiza rápidamente con el uso.

Los sistemas con grandes demandas de agua caliente y calefacción (viviendas, hoteles, hospitales, etcétera) reducen el gasto energético mediante el aumento de la eficiencia de sistemas tradicionales y la optimización de los recursos renovables, como la energía solar.

Entre las nuevas tendencias de climatización por agua, alineadas con las necesidades globales de mayor ahorro energético y cuidado del medio ambiente, podemos nombrar las calderas premezcla que alcanzan rendimientos del 94%, o de condensación que llegan al 109%, utilizando además del calor aportado por el combustible el calor latente de la condensación. Sin embargo, para incentivar la utilización de estas nuevas tecnologías es necesaria una legislación y un cambio cultural que respalde dichas acciones.

La autora del artículo es arquitecta, responsable del Departamento de Grandes Obras de Peisa

Por Andrea Lambruschini
LA NACION



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