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23 de Agosto, 2007

Bosques Nativos y Biocombustibles.

Juan Carlos VillalongaJuan Carlos Villalonga
Director Político
Greenpeace Argentina

Cuando los diagnósticos son unánimes y no dejan lugar a dudas sobre la magnitud de la destrucción. Cuando todas las señales de alarma ya se han encendido y sin embargo continúa la indiferencia gubernamental. Cuando estamos en una situación límite como la que atravesamos hoy, hay que señalar con claridad que los que tienen responsabilidades ya no pueden aludir ignorancia, sólo sucede el desastre porque abunda la complicidad y el beneplácito.

Esta es la razón por la que un conjunto de organizaciones lanzaron la iniciativa para que la ciudadanía haga sentir su reclamo para que el Congreso de la Nación asuma su responsabilidad de establecer una norma que imponga criterios de protección y cuidado para los bosques nativos en todo el país.

Esta larga demora del Congreso Nacional es una deuda con una obligación constitucional, pero lo es también con los compromisos que hemos asumido como país ante Convenciones Internacionales como las de Biodiversidad y las de Cambio Climático. Entre los compromisos que Argentina asumió a nivel internacional se encuentran aquellos denominados como “Objetivos del Milenio”, adoptados en el año 2003 mediante un documento de la propia Presidencia de la Nación, en el que se señala que “las metas seleccionadas en Argentina se refieren sólo a ciertas dimensiones” y una de la prioritarias es “revertir la tendencia sobre explotación y pérdida de recursos naturales como el bosque nativo”.

En ese mismo documento el Gobierno Nacional reconoce la escalofriante cifra que “en los últimos diez años la superficie de bosque nativo se redujo de 35 a 30 millones de ha (lo que arroja una caída de alrededor de 500.000 ha/año)”.

La tendencia no ha sido revertida como se proponía el gobierno al comienzo de su gestión en el 2003. Por el contrario, se ha intensificado. Las implicancias negativas de este proceso son bien conocidas por todos: pérdida de ecosistemas únicos y pérdida de especies, mayor vulnerabilidad hídrica por pérdida de la cobertura vegetal, mayores emisiones que provocan el calentamiento global y la expulsión de comunidades que habitan en los bosques y montes.

La única manera de revertir esta tendencia es aprovechar la histórica oportunidad que tenemos hoy en el Congreso de la Nación con un proyecto de ley que obligará a un ordenamiento de los bosques en todo el país. Tenemos que hacer de este proyecto una prioridad política para todos los bloques legislativos. No hay margen para continuar mirando hacia otro lado. La convocatoria es que todos, con un acto muy simple, construyamos un reclamo lo suficientemente fuerte como para romper la inercia y los intereses que bloquean la ley de bosques. Sin vueltas. No habrá una segunda oportunidad.

Hasta ahora les ha sido muy fácil a muchos funcionarios hablar de compromiso ambiental mientras sólo apuestan a maximizar la renta que produce la soja a costas de pulverizar ecosistemas completos. Situación que será de una complejidad y magnitud muy superior de consolidarse la tendencia al uso intensivo de cultivos energéticos para la producción de biocombustibles.

Desde una perspectiva energética y climática es preciso poner límites inmediatos a esta destrucción. Es impensable la expansión de los biocombustibles sin poner en vigencia esta imprescindible condición de contorno y de ordenamineto en el uso del suelo en las diferentes regiones de la Argentina.

Por eso nace esta convocatoria que estamos realizando junto a otras organizaciones, para impulsar la aprobación de esta ley en el Congreso Nacional, votando a favor de los bosques nativos. Se puede cambiar la tendencia, pero no sucederá si nada hacemos.



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