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3 de Julio, 2008

Argentina: el biodiésel favorecería a zonas más postergadas.

Según el estudio de la USAM, los cultivos aptos para elaborar biocombustibles, como la colza o la jatropha, podrían producirse en áreas geográficas que han sido marginales hasta ahora en el plano agropecuario, entre ellas la precordillera, donde crecería bien la jatropha.


El estudio estima que para 2010 el crecimiento en la producción de biocombustibles va a ser tan explosivo que va a representar el 5% de la matriz energética argentina.La USAM plantea que “el fenómeno verde” podría convertirse en la pieza clave para el despegue de las economías menos desarrolladas del interior del país, y pone el énfasis en las posibilidades de producción que ofrecen zonas geográficas que han sido marginales hasta ahora en el plano agropecuario.

Andres Salama, de la Escuela de Economía y Negocios (EEyN) de la universidad bonaerense es quien dirige el estudio, y desde su punto de vista, sería posible ampliar la siembra de cultivos aptos para la elaboración de biodiésel en regiones fuera de la zona pampeana, como Santiago del Estero y el Chaco, donde la soja sería la protagonista.

Según Salama, “Argentina todavía sigue siendo un país poco poblado en gran parte de su extensión y la expansión de la frontera agrícola aún no ha sido agotada. Sin duda, una mayor producción de cultivos para elaborar biodiésel implicará una ampliación de las superficies cultivables sobre tierras vírgenes”.

El estudio sostiene que aunque los biocombustibles siguen siendo más caros que el petróleo “en la medida en que se amplié la producción de biocombustibles, la aparición de economías de escala le permitirá reducir su costo”, sumado a los subsidios que el Estado podría entregar para su puesta en marcha tal como se planificó.

“La nueva ley prevé la devolución del IVA y la posibilidad de amortizar las inversiones, lo mismo que la posibilidad de no tributar impuesto a los combustibles líquidos y gaseosos con el fin de desarrollar la actividad en el país”, añadió Salama en su informe.

Según datos oficiales, Argentina podría tener una producción exportable de 400.000 TN de biocombustible en el 2008, y Salama, piensa que, a juzgar por las iniciativas privadas en marcha, esta meta no está lejos de poder cumplirse. Repsol YPF, por si sola ya creo un centro para la investigación de biocombustibles en Ensenada, y tiene pensado producir 100.000 TN de biodiésel, subrayó Salama.

Tal como mencionó la investigación de la UNSAM, ya existen varias plantas produciendo biodiésel actualmente: “Vicentin tiene una en San Lorenzo, provincia de Santa Fe; la empresa Química Nova ha construido recientemente una planta en Caimancito, Jujuy; Grutasol ha puesto en marcha su empresa en el partido de Pilar y la empresa Oil Fox tiene una planta en la provincia de San Luís”, detalló Salama.

El analista está convencido que Argentina será clave dentro del contorno mundial, ya que “nuestro país estaría en condiciones no solo de exportar los insumos para el biodiésel, sino de producirlo en el propio territorio y asegurarse así que una de las etapas superiores del valor agregado en este producto se realice aquí”.

Según Salama “la Unión Europea, que está muy interesada en ampliar su uso de biodiésel para asegurar y diversificar sus fuentes de energía, tiene una alta densidad de población y una superficie relativamente pequeña, por lo que le será imposible autoabastecerse de biocombustibles” y agregó “Hoy, los europeos dependen en gran parte del gas y petróleo ruso para su consumo de energía y Rusia en los últimos tiempos no ha dudado en usar esto para su ventaja geopolítica”.

Sostuvo Salama que Estados Unidos también anuncio recientemente que fomentará el desarrollo de biocombustibles (bioetanol, principalmente) para reducir su dependencia del petróleo importado, y desde su punto de vista “esto ha provocado una duplicación en el precio de ese cultivo en el último año, lo que por un lado ha subido el precio de los alimentos y por el otro ha provocado una mejora en las economías rurales de ese país”.

Añadió que pese a la existencia de 113 plantas de bioetanol en operaciones y 76 en proceso de construcción, “el proyecto norteamericano de expandir la producción de biocombustibles requerirá de fuertes subsidios del Estado”.

En referencia a Brasil, Salama indicó que “viene produciendo bioetanol a gran escala desde la década del 70 como alternativa al petróleo, durante un momento en que este hidrocarburo había llegado a precios inéditos”. De Indonesia dijo que es otro país que “viene produciendo biodiésel a partir de la palma, como en el caso de Brasil, el tema polémico es que los mayores cultivos de palma se harían a expensas de tierras vírgenes pertenecientes a la jungla tropical de ese país”, y por último, al referirse a India, aseguró que es otro país que aparece en la nómina con un plan para desarrollar biodiésel a gran escala “a partir de la jatropha, una planta que si bien es originaria de América Central, se ha adaptado perfectamente al clima del país asiático”.

El estudio de la UNSAM afirmó que también se podrían utilizar otros cultivos como la colza, la canola, el cártamo y el tártago ya que “de hecho algunos de estos cultivos son más eficientes que la soja y el girasol en la producción de biodiésel, y tendrían la ventaja de no competir con la producción de alimentos”.

ADN Mundo



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